¿Está México preparado para el Mundial?
También: Galeano sobre el juego bonito. Héroes en la cancha, pero no siempre afuera. Otro futbol es posible. Memorias del Mundial 1986.
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El silbatazo inicial de la Copa Mundial 2026 sonará en la Ciudad de México en menos de dos semanas, cuando la selección mexicana se enfrente a la de Sudáfrica. Los estadios están listos y las costosas entradas están (en su mayoría) agotadas. Pero el gobierno de la capital y de las otras urbes que albergan partidos –Guadalajara y Monterrey– siguen trabajando contrarreloj, con 20 estaciones del Metro que aún necesitan reparaciones y el aeropuerto de la Ciudad de México en obras de remodelación. Además, nadie sabe con certeza si las protestas previstas bloquearán las calles el día de la inauguración.
“Que ruede la pelota no como símbolo de lujo, dinero o poder, sino de paz y de encuentro”, declaró la presidenta Claudia Sheinbaum, en la asamblea general de la Copa del Mundo de Niños de la Calle 2026. “Que ruede la pelota donde alguna vez pudo haber rodado el dolor, para que nunca más la guerra le robe la esperanza a la humanidad”.
La selección nacional dice estar preparada, y ya tiene su himno, pero pocos apuestan a que este sea su año. México –contando esta– ha sido sede de más Copas del Mundo que cualquier otro país y la selección logró llegar hasta los cuartos de final en 1970 y 1986, pero no más. Sin embargo, de los 211 países que integran la FIFA, solo ocho han ganado la Copa Mundial –y nadie puede descartar milagros. Visita La Jornada para ver el suplemento especial sobre la Copa, el lunes 8 de junio.
La ciudad de México eligió la figura del ajolote, endémico del Valle de México, como emblema capitalino y lo están pintando en mil murales en la urbe. También se construirán 100 canchas y se rehabilitarán 400. Clara Brugada, jefa de Gobierno, busca que el 11 de junio de 2026 sea declarado “Día de Fiesta Nacional”, para que no haya clases ni labores, para que chicos y grandes puedan ver la inauguración.
Aunque México (y Canadá) juega un papel secundario al de Estados Unidos como anfitrión –en México solo se disputarán 13 de los 104 partidos programados– el ser una de las sedes del espectáculo mundial más grande sigue despertando un entusiasmo masivo y coloca al país en uno de los centros de atención del planeta durante ese mes del juego bonito.
A veces esta atención incluye cosas menos bonitas. Menos de tres semanas antes de que empezara la Copa Mundial, la Comisión Disciplinaria de la FIFA sancionó a la selección nacional con el cierre parcial de las tribunas del estadio Cuauhtémoc, en Puebla, debido al comportamiento de los asistentes durante los encuentros ante Ecuador y Paraguay –en octubre y noviembre de 2025–, quienes repitieron el coro homofóbico.
Mientras tanto, el “juez”, la FIFA, carece de autoridad moral y más bien es la cara fea y corrupta del juego bonito. Además de sus años de escándalos de corrupción masiva, que incluyen casos criminales que acabaron decapitando a su liderazgo, este año la FIFA inventó un “Premio de la Paz” para poder entregárselo al comandante en jefe Donald Trump, como un gesto explícito para congraciarse con el principal anfitrión de la Copa, sin pena alguna.
Y vale repetir lo que todos saben, “el Mundial es propiedad privada del corporativo trasnacional llamado… FIFA”, como lo afirma Lev Velázquez Barriga. El espectáculo comercial tiene poco que ver con la cultura popular del futbol. El negocio es primero. Se nota en los precios astronómicos de los boletos. En México, la Presidenta regaló su boleto para la inauguración a una mujer indígena, pero la gran mayoría de los aficionados tendrán que recurrir a los “fan zones” y la televisión. En Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani negoció con la FIFA para obtener mil boletos a 50 dólares, que se están rifando en estos días. Los demás mortales necesitan, en muchos casos, miles de dólares para ingresar a los estadios.
No sería un evento importante en México sin protestas: los maestros, los familiares de personas desaparecidas y muchos más están aprovechando la ocasión para recordarle al gobierno y al público de asuntos pendientes que no se han resuelto.
Uno de los temas de mayor perfil en América del Norte son los inmigrantes, y en el contexto del futbol, han sido claves en apoyar el balompié de sus naciones y para la expansión del deporte –y su negocio– en Estados Unidos. “Desde hace décadas el futbol mexicano encontró un mercado muy lucrativo en la población migrante, o descendiente de ésta, en Estados Unidos”, reporta Juan Manuel Vázquez. Señala que a pesar de las amenazas de la migra en la era Trump, los inmigrantes se presentan en los estadios para apoyar a sus equipos visitantes de México. Eso despierta una nueva conciencia entre jugadores y técnicos sobre el tema de la migración, con algunos planteando mayor atención e intercambio transfronterizo. El gobierno de Trump aún no ha sido claro sobre si realizará operativos de control migratorio durante la Copa.
La Frase:
“Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”.
—Albert Camus, además de escritor, fue portero.
Por si se lo perdió
◻️ Galeano sobre el futbol. “Por qué escribo. Para empezar, una confesión: desde que era bebé, quise ser jugador de futbol. Y fui el mejor de los mejores, el número uno, pero sólo en sueños, mientras dormía. Al despertar, no bien caminaba un par de pasos y pateaba alguna piedrita en la vereda, ya confirmaba que el futbol no era lo mío. Estaba visto: yo no tenía más remedio que probar algún otro oficio”, escribió Eduardo Galeano, uno de los mejores guías al misterio del futbol en este planeta, autor del esencial El Futbol a sol y sombra, y colaborador de La Jornada.
En Puro Futbol, libro póstumo, Galeano explica que “en su forma moderna, el fútbol proviene de un acuerdo de caballeros que doce clubes ingleses sellaron en el otoño de 1863, en una taberna de Londres”, pero que aunque se prohibieron las patadas contra un adversario, hoy “todavía hay jugadores que confunden a la pelota con el cráneo del rival, por su forma parecida”.

◻️ Héroes en la cancha, pero no siempre afuera. Una feroz crítica de Pelé afirma que “hay un Pelé que nadie quiere ver, uno que no se menciona porque su rostro no es el festivo ni alegre que ha sido inmortalizado”, reporta Juan Manuel Vázquez. Hay otro, dice el sociólogo Marcos Roitman, un Pelé que representa el inicio del futbol como mercancía y botín político”. Agrega: “Decir que no hay que juzgarlo porque fue sólo un futbolista es injusto con todos aquellos que sí asumieron riesgos al desafiar al sistema, como lo hizo el argentino Maradona, el brasileño Sócrates o el chileno Carlos Cazsely”, menciona Roitman. Coincide el ex jugador y entrenador Ángel Cappa, quien escribe que “hay futbolistas que aportan su influencia para la construcción de un futbol mejor en una sociedad más justa”. Roitman y Cappa continúan su diálogo en el libro Futbol y política. Conversaciones desde la izquierda.
◻️ La sociedad del futbol: Josetxo Zaldua. “No hay en el mundo del deporte uno que mueva tanto dinero, personas y pasiones como el futbol. Por el futbol hay gente que mata, hay parejas que se divorcian, hay apostadores que se hacen ricos y otros que quedan en la ruina. Hay también confusión porque en no pocos países se mezcla el honor nacional con el desempeño de sus respectivas selecciones”, resume Josetxo Zaldua, quien fue coordinador de La Jornada.

◻️ Nos han robado tanto. También el futbol: Ojarasca. Citando a Galeano, los editores del suplemento notan que en México y América Central, la pelota de caucho era el sol de una ceremonia sagrada desde unos mil quinientos años antes de Cristo. “Son tantas las lecciones del futbol. Los deportes tienen efectos positivos, pero ninguno como el futbol soccer enseña que la vida también se juega en común. Ganes o pierdas, en un espacio de igualdad y dignidad sostienes batallas sin muertos, y muy ocasionales heridos, con espíritu de cuerpo, límite de tiempo, reglas compartidas y árbitros legítimos”, escriben. “Otro futbol es posible”.
◻️ Memorias del Mundial 1986. La última vez que México fue anfitrión de la Copa fue en 1986. La selección llegó hasta cuartos de final, perdiendo ante Alemania en penales. La estrella mundial de esa Copa fue Diego Maradona, quien como capitán, encabezó al campeón Argentina. Ganó el Balón de Oro, anotó cinco goles, entre ellos, aquellos bautizados como “La mano de Dios” y “El gol del siglo” en cuartos de final contra Inglaterra. Maradona, escribió Galeano, “fue el deportista más famoso y más popular de todos los tiempos quien rompió lanzas en defensa de los jugadores que no eran famosos ni populares. Este ídolo generoso y solidario había sido capaz de cometer, en apenas cinco minutos, los dos goles más contradictorios de toda la historia del fútbol. Sus devotos lo veneraban por los dos: no sólo era digno de admiración el gol del artista, bordado por las diabluras de sus piernas, sino también, y quizá más, el gol del ladrón, que su mano robó. Diego Armando Maradona fue adorado no sólo por sus prodigiosos malabarismos sino también porque era un dios sucio, pecador, el más humano de los dioses”.
Esta semana, 40 años después, algunos veteranos de la selección nacional de ese año fueron invitados a platicar con la actual.
◻️ 1970. México fue anfitrión de la primera Copa Mundial en América del Norte en 1970, donde logró llegar hasta cuartos de final. Fue la primera vez que el evento fue televisado a nivel global. Brasil, con el ya legendario Pelé, se coronó campeón por tercera vez.
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Elaborado por David Brooks y Jim Cason en Estados Unidos, Tania Molina Ramírez en la CDMX, de La Jornada, y Elizabeth Coll en Tokio, bajo coordinación de Carmen Lira Saade y Guillermina Alvarez. Más información.






